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Tu cuerpo me danza
entrelazándome la mente,
invertido en el agua
de mis ojos.
Me persigue el redoble,
bocina lejana,
de barco huyendo.
Y me estremece ver
tus manos lejos,
inexorable
el punto final.
Allá quedás,
frío, liso, tierno y opaco.
El mar viene
y vos,
vos te vas.

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